“La oración es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre” S. Agustín
VIVE CADA DÍA DE LA SEMANA SANTA JUEVES SANTO. La cena del Señor VIERNES SANTO. La Pasión del Señor SÁBADO SANTO. Vigilia Pascual DOMINGO DE RESURRECCIÓN.
REFLEXIONES SOBRE LA CUARESMA
RECUERDA: Orar... es escuchar Escuchar es algo más que oír. Es atender, ir asimilando y haciendo propio lo que se nos dice. Es algo activo, no pasivo. En nuestras relaciones con los demás también es importante el saber escuchar. Nos cuesta escuchar a los demás. Más bien, en lo que ellos dicen, nos escuchamos a nosotros mismos. Ellos nos están contando "sus" cosas, y nosotros, a la primera ocasión, les interrumpimos y hablamos de las "nuestras".
Escuchar es abrirse al otro, admitirle en nuestra existencia. Por eso nos enriquece tanto, nos llena de la experiencia y del pensamiento del otro, y nos acerca a él.
En la primera parte de la misa, escuchamos a Dios. Nos abrimos al Dios que nos dirige su Palabra. A través de las páginas de Isaías o de Pablo, él nos habla hoy y aquí a nosotros, nos comunica su proyecto de salvación y su cercanía, y nos invita a la comunión de vida con él. Nuestro Dios no es un Dios mudo y lejano. Nos habla. Nos está presente. Nos dirige su Palabra.
Nuestra primera actitud, como cristianos, es la escucha atenta. "Celebramos" la Palabra, para asimilarla y luego llevarla a la práctica en la vida de cada día. Nos miramos al espejo de la Palabra para ir conformando nuestra mentalidad a la de Dios. Unas veces nos consuela y nos anima. Otras, juzga y desautoriza nuestro estilo de vida y nos invita a la conversión. Siempre nos ilumina, nos estimula, nos alimenta.
La oración es la gran comida para nuestras almas, el combustible que mantiene el fuego de la fe ardiendo. Si no hay oración, no hay contacto con Dios, y el resultado es un alma árida.
Citas y pensamientos sobre la oracion.
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